Sueños de verano en precipitadas noches de primavera.
El tiempo se detuvo en una eternidad y la sangre, burbujeante, se bifurca sin cesar.
Calla. La palabra se suicida en el verso y ya no queda más por hablar.
Morfeo me anestesia una vez más.
Late. Palpitante tarde en Marte y bostezo una vez más.
Mi pelo, tu anhelo y ya son tres por hilvanar.
Los astros enloquecen y me hacen cosquillas al nadar.
Tu suelo, mi cielo y nuestros dedos que dibujaran.
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