septiembre 09, 2009

La anfitriona

Rosario era de aquellas mujeres sumisas, con un dulzura hacia todo, pasiòn por los peluches y perfil bajo, pero se vè que al pasar los años, no era de aquellas mujeres, ni cambiò se podrìa decir, en definitiva Rosario creo que siempre fuè asì.
Nos conocimos hace dieciocho años, cuando era empleada externa de tribunales de Capital, hacìa los bancos y mandados, soñaba con ese mundo de mujeres abogadas, ropa cara y perfume importado, esa vez le presentè a un amigo Juez, que tenìa muchos contactos y amigos que eran profesores de la UNLZ, de echo estudiò allì y se recibiò, aquella vez como no tenìa dinero, le organizamos una fiesta en un country de un ìntimo mìo, allì conociò mucha gente y ganò un puesto laboral importante, pasaron un par de años,pocos, y se puso de"novia" con un amigo mìo, que en ese entonces estaba casado, Roberto; Este se separa, se disuelve la familia, e instala en su piso de Av. del libertador a mi amiga, que de echo, se fuè alejando de mi, bastante...
Hace dos semanas habìa una cena social en el piso de libertador, como ya la fecha estaba fijada me hice mi atuendo, diseñè un conjunto de seda, no nylon, una hermosa seda que me habìan regalado de Italia, un verde espectacular, por que yo sabìa, que vendrìan comensales Italianos, y dada como es mi costumbre, preparè Tarantella y Cicirichiatta para llevar.
La noche parecìa empezar bien, me guardaron un lugar para estacionar justo al lado de la entrada del edificio, (increìble pensè), pero cuando me presentè ya podìa oler algo mal, me hicieron subir por el ascensor de servicio, en el 8º piso, y me dejaron afuera como veinte minutos con los postres en la mano...ella acotò no haberme escuchado, en fin, apoyè los postres sobre la mesada y cuando me dispuse a guardarlos en la heladera, Rosario me gritò: no toques mi heladera!!!... e incoscientemente sabìa, que no era mi amiga, sino un arma de doble filo esa noche para mì... caminè hacìa el salòn del balcòn,saludè a todos, me presentaron los invitados de honor, la mesa tenìa cartelitos con los nombres, y despuès de estar sentada, el mìo era el peor, pues era el pasillo de entradas y salida de bebidas... la comida sobre la mesa no era para mì, Rosario sabe que estoy con una medicaciòn y hay muchas cosas que no puedo consumir y menos...beber alcohol.... pedì agua muchas veces, y tanto Roberto como Rosario se hicieron los tontos ( un pelo de c., tira màs que una yunta de bueyes pensè)....el Italiano que estaba a tres lugares mìos preguntaba con preocupaciòn por que yo no bebìa ni comìa ( pensarìa que lo hiban a matar o realmente estaba preocupado), allì le comente que estaba medicada y debìa seleccionar mis comidas y sòlo tomar agua, como caballero pidio agua para mi, y al no tener respuesta se levantò y me trajo agua de la cocina... tenìa hambre ...ese dìa estuve desde temprano haciendo los postres y no habìa comido casi nada... esperè la cena, quizàs zafaba con algo ahi, pero no...eran sorrentinos rellenos de jamòn y queso, que bàrbaro pense!!! tanta mesa y sorrentinos de cena!!!, pues tampoco los podìa comer...ya me estaba angustiando... se vè que Rosario divisò mi cara y me dijo:-aaaaaa disculpame, me olvidè que de esto, nada podès comer-
no dije nada, pues seguro esperarìa que dijese algo, tanto en forma directa como indirecta pero no...sòlo callè...momento despuès cuando es la hora de servir dulces, nadie traìa lo que hice para esa noche... me levantè, le dije a Roberto, que ahi me enterè que no sabìa que yo habìa preparado algo y lo fuì a buscar, me aplaudieron por el postre y con eso yo estaba feliz...la cara de Rosario explotaba, u derrama encima mìo caramelo de la Tarantella...me fuì al baño a limpiar, y tuve que seguir...Rosario ignoràndome en todo momento...
Pasadas las horas despuès de las charlas y demàs, miro el reloj y marcaba las cinco de la madrugada, pues ya me querìa ir, me dolìa la cabeza, tenìa hambre, Rosario no me hacìa sentir bien, fuèron ataques constantes hacia mì...cuando me despido le digo a Rosario bajo en el oìdo, gracias por todo, pero la nueva versiòn tuya, no me cabe, es una pena que no te acuerdes que comìas choripàn.
Me encajan al Italiano para que lo lleve, estaba pasado de copas, y lo llevè hasta su hotel...me volvì a casa, me preparè un mate con edulcorante y un par de grisines y me fuì a dormir...cuando me levanto, voy a sacar cosas que dejè en el auto y veo, unas manchas blancas en el auto....claro pense!!! por eso tenìa lugar de privilegio en la calle!!! estaba todo el techo manchado con resina del àrbol, que el chapista despuès me dijo, que habìa que pulirlo todo por que eso no sale màs.

3 comentarios:

Menta Ligera dijo...

faaaaa! una noche para el olvido... Conozco unas cuantas Rosario. Anda a ver "Las viudas de los jueves" y despues nos reimos juntas. En el libro falta tu Rosario y es carton lleno!

Menta Ligera dijo...

faaaaa! una noche para el olvido... Conozco unas cuantas Rosario. Anda a ver "Las viudas de los jueves" y despues nos reimos juntas. En el libro falta tu Rosario y es carton lleno!

Desvanecerse dijo...

Cada enemigo es un amigo en potencia, así como cada amigo puede llegar a ser enemigo.
Besotes