Te recostè sobre mi pecho, acariciè tu pelo, soplè suave tu frente y allì...mis làgrimas impúdicas cayeron sin permiso, un sensaciòn inexplicable en mis suspiros y mi cuerpo se sintiò atado, mi garganta oprimìa mi pecho y mi pecho mi garganta... pero ellas brotaban de mis ojos, tibias recorrìan mi rostro, saladas convergìan en mis labios, pasaba mi lengua sobre ellos y los sentìa hinchados, lamì cada gota para esta sed de consuelo... y mis palabras se durmieron... mis pensamientos jugaron con la ilusiòn...y mis manos...mis manos quedaròn inmòviles... y en esta profunda agonìa... buscastes mi boca, lamistes mis labios, acariciastes mi pelo... describistes mi cuerpo en silencio... y el èxtasis se dejò llevar... y las sutiles palabras se soltaron libremente en tu oìdo... y el compàs de mis gemidos fueron ante tì un mar de suavidad, a donde converge tu ser en lo màs ìntimo de mi y mi piel erizada fuè cobijada por tus manos... nuestras lenguas unidas suavemente, me apretastes las manos y me dejè llevar, tan sùbditamente que es el èxtasis de mi escencia... y fuè màgico, como lo es, cada vez que hago el amor...
no me despiertes de este èxtasis
dèjame saborearlo cada instante
como el aroma de un buen vino
embriagas mis sentidos
y solo sè dar placer...
2 comentarios:
Muy bueno!
Amiga, porque sera que jamas queremos despertar de esos momentos tan magicos...
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